Violencia doméstica: ¿por qué hay que hablar de ella?

29 noviembre 2019
Violencia doméstica

Historia de nuestra discípula que consiguió ser feliz

Es difícil decir que nuestro mundo es seguro. Conflictos armados, accidentes, cataclismos naturales. Pero con frecuencia, el mayor peligro al que nos enfrentamos puede provenir de las personas más cercanas, de nuestras parejas. Las víctimas muy raras veces acuden a la policía o en busca de ayuda y soportan durante años maltratos y humillaciones psicológicas. ¿Es posible parar la violencia doméstica? ¡Sí! En este artículo hablaremos de ello.

El príncipe convertido en monstruo

Con un gesto habitual, Margaret aplicó maquillaje en la zona del cuello y suspiró profundamente. Hoy no será suficiente con los cosméticos de siempre. Habrá que ponerse una bufanda. Ayer, Greg estaba tan enfurecido que intentó asfixiarla. Tuvo suerte de que Helen volviera pronto de su concierto. Su hija ya la había salvado anteriormente de la muerte llegando a casa en el momento justo. Como si sintiera que su madre estaba en peligro…

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Greg… ¿Qué se hizo de ese joven encantador con quien se conoció hace 13 años en la fiesta de una amiga? Tras el nacimiento de Helen cambio radicalmente.

La primera vez que su marido la golpeó fue cuando la niña había cumplido el año. Helen haciendo sus pinitos inseguros, tropezó y se golpeó en el peldaño. El fuerte llanto de la niña y… lo que pasó luego, Margaret recuerda con ofuscación.

El rostro de Greg con una mueca de ira, un inmenso puño que se acerca rápidamente hacia su rostro, una explosión dolor y oscuridad…

Despertó en el hospital en cuidados intensivos. Una fuerte conmoción cerebral y dislocación de los huesos nasales requirieron una larga curación. Margaret no reconoció ante los doctores que había sido víctima de un acto de agresión doméstica. Lo justificó confusamente con una caída de las escaleras. Además, Greg arrodillado a sus pies, le llenaba de flores e imploraba perdón. Ella le perdonó.

Pasado medio año, él la volvió a agredir por que se entretuvo en casa de una amiga. Desde entonces estas agresiones se repitieron con periodicidad cruel. Siempre había un motivo. Al principio Margaret estaba muy decidida a abandonar a su marido. Greg la amenazó con quitarle a Helen por medio de juicios en que demostraría que era una madre irresponsable. Lo que más le asustaba era que ni la policía ni sus padres estaban en situación de ayudarla.

Desafortunada fuga

En una oportunidad, Margaret se decidió a llamar a la policía quejándose de agresión doméstica. Su marido, al contar a los agentes su versión de lo acontecido, tergiversó de tal modo la causa de la discusión que Margaret avergonzada no sabía donde meterse. Después de esto ella intentó irse donde su madre quien no le dio el apoyo que esperaba. La convenció de no enfurecer a su marido y no dar motivos que lo provoquen. Si luego llegaba hasta los golpes, tendría que resignarse, ella misma se tenía la culpa.

Esta inagotable pesadilla se prolongó varios años hasta cierta ocasión en que llegó de visita desde Francia una vieja amiga de la infancia. Dora quedó atónita al ver los moratones. Gracias a ella, pasada una semana, Margaret y Helen ya se encontraban bajo el sol de la Provenza camino de Niza.

En Niza vivieron tres felices años. Margaret se recuperó, olvidó las agresiones sufridas e inició una pequeña empresa de fabricación de almohadillas decorativas. De repente, uno de esos días Greg se presentó ante ella; había conseguido su dirección a través de la madre de Margaret.

Greg no les dio ni tiempo para preparar maletas. A la fuerza las metió en el vehículo y las devolvió a Londres.

Domestic violence

Nadie ayudará…

Margaret no intentó volver a escaparse. Después de dos años nació el pequeño Robert y Greg dejó de golpearla por un tiempo. Cuando el niño creció, las agresiones volvieron.

Greg convenció a su mujer de que ella no tenía elección. Él se había asido a ella como un vampiro que no pensaba soltar su presa. Ella ya no tenía fuerzas para luchar.

 Además, Margaret temía que su hija tuviera problemas en el colegio si se sabía lo que pasaba en casa.

De donde había sacado esa conclusión… hasta la fecha no es capaz de explicárselo.

Margaret estaba destruida por una vida de constante temor. Ante la gente ella figuraba como una mujer cuidadosa, exitosa profesional y feliz esposa y madre. Un alto cargo, una buena casa rodeada de verdes árboles, elevados ingresos, hijos sanos. Bajo la capa de retoques horribles marcas de los golpes, un monstruo por marido, violencia doméstica y un hueco negro en el alma…

Estadísticas que asustan

Desgraciadamente, la historia de Margaret no es la única. La violencia doméstica se presenta en todos los países, independientemente del nivel de ingresos, de formación, de la religión y la nacionalidad. Según las estadísticas, una de cada cinco mujeres del plante sufre agresiones en el ámbito doméstico. ¡Una de cada cinco! Son unas cifras desconcertantes.

Maravilloso si este problema no os afecta personalmente. Pero observad con atención a vuestras colegas y amigas. ¿No os parece que alguna emplea en demasía el maquillaje? ¿Qué lleva siempre ropa de mangas largas y bufandas incluso en días calurosos?

Puede que vuestra amiga o colega sea muy excéntrica. Puede que oculte las marcas de los golpes…

A Campo de Amor, últimamente, se acerca un número importante de mujeres con estos problemas. No tiendo a donde más acudir. La policía prefiere no inmiscuirse en conflictos familiares, los parientes hacen la vista gorda, y las mismas víctimas se avergüenzan ante sus colegas de reconocer estos casos.

La víctima piensa que se ha quedado a solas con su problema, incapaz de solucionarla. Pero para cambiar esta situación, en primera instancia es necesario que la mujer crea que eso es posible. Debe creer en sí misma. Creer en que se merece ser feliz y amada. Creer que la violencia doméstica no la debe destruir.

Nadie nace para ser víctima. Cada una de nosotras tiene otra predestinación. Para hacerla realidad es necesario deshacerse del agresor y empezar una nueva vida. ¡Esto es posible! He aquí 5 modos de que ayudarán a las víctimas a dejar de temer a sus agresores.

¿Cómo detener la violencia doméstica? 6 modos

Modo Nº 1: decidirse acabar con la violencia doméstica

Lo más complejo es tomar la decisión de romper las relaciones con el agresor; decirse: “¡Basta! ¡No aceptaré más humillaciones! Merezco una vida mejor”. Unas palabras sencillas que las víctimas pronuncian muy casualmente. Incluso mentalmente. Porque tienen miedo. Porque han creado una dependencia psicológica ante su agresor. Porque no tienen fuerzas para luchar. Es difícil enfrentarse a solas. Es necesaria energía y apoyo. Siga leyendo para saber dónde encontrarla.

Modo Nº 2: encontrar a personas afines

Lo más sencillo que puedes hacer al encontrarte en esta situación es encontrar a personas que te apoyen. ¿Dónde? Por supuesto, en nuestras sesiones grupales en tu ciudad. Es como un mini club en la que reina un ambiente amistoso de respeto mutuo y amor. Ser consciente de que no estas sola, de que puedes contar con aquellos que te comprenden y te apoyan, será uno de los principales estímulos para cambiar tu destino cuanto antes.

Modo Nº 3: elevar la confianza en ti misma

El segundo momento importante es la realización de ejercicios individuales destinados a desarrollar la confianza en ti misma. Sólo aumentando tu autoestima podrás dejar de ser víctima, comprender que la violencia doméstica no es el tipo de vida que necesitas. ¿Dónde aprender estos ejercicios? En nuestros seminarios y sesiones grupales. Hay muchos. Tienes “Complejo de autosuficiencia”, ejercicios “Cielo-Tierra” y “Fuerza de Cleopatra”, entre otros.

Nosotras recomendamos empezar el día con los ejercicios “¡Me lo merezco!”

Ponte frente al espejo y mirándote a los ojos pronuncia: “¡Merezco ser feliz! ¡Merezco ser amada!”. Antes de acercarte al espejo es necesario elevar el nivel energético bailando dinámicamente unos 5-10 minutos en una habitación a solas. Mucho mejor si llevas contigo un talismán adquirido en nuestros seminarios y que te vincula con la fuerza de una gran mujer: Cleopatra, Amazona u otra. Si necesitas ayuda, puedes solicitar este ejercicio en formato de audio o asistir a una sesión grupal.

Modo Nº 4: elevar el nivel de energía

¿Por qué las mujeres que sufren violencia doméstica raras veces se enfrentan a sus agresores? Porque no tienen fuerzas. Las continuas humillaciones, físicas y psicológicas, agotan y consumen toda la energía de la víctima. Esta energía es necesario recuperar. ¿Cómo? Durante un retiro en un Lugar de Fuerza. Precisamente son sitios que dan al ser humano la mayor cantidad de energía, mientras que los monitores acompañantes ayudan a asimilarlo con rituales y ejercicios especiales.

Modo Nº 5: encontrar protección de las fuerzas Supremas

Las víctimas de la violencia doméstica consideran que nadie puede ayudarlas. Pero incluso, si te han dado la espalada tus parientes y la policía, puedes recurrir por protección a las fuerzas Supremas. El modo más sencillo y eficaz es adquirir un talismán o amuleto protector especial. Lo puedes hacer en nuestras sesiones o en una consulta personal con el entrenador. Nuestros monitores cargarán el talismán con grandiosa energía que te apoyará y dará fuerzas.

Modo Nº 6: consulta personal

Lógicamente, es necesario tener una consulta personal con el entrenador. Él celebrará un ritual especial para proteger tu karma, destruir todos los vínculos negativos incorrectos y ocasionar una ruptura sin contacto con el hombre que te maltrata. Todo esto te permitirá empezar a vivir una vida nueva y feliz.

Domestic violence

Una historia con final feliz

Hoy ha venido una nueva al Centro de apoyo a mujeres víctimas de la violencia doméstica: Kate. A Margaret le fue suficiente una mirada para comprender QUÉ pasaba en la familia de esta mujer. Demasiados retoques tonales, gafas oscuras, bufanda…

Tras 5 años en que Margaret está a la cabeza del Centro ha visto esta escena cientos de veces. En cada ocasión, la persona empezaba por negar la existencia del problema.

Es necesario mucho tiempo, fuerzas y amor, sobre todo amor, para hacer hablar a la víctima.

 Infundirle esperanzas, darle fuerzas, demostrarle que la mujer no está sola.

Ella misma adquirió todo esto cuando llegó a las sesiones de “Campo de Amor”. A ella le ayudaron los monitores, otras discípulas, ejercicios especiales. Su vida con Greg se ha quedado en el pasado. Hoy junto a ella está un maravilloso hombre, persona atenta, y ella entregada a una actividad vital que la hace feliz. ¡Ayudar a los otros, esa es la causa por la que ella ha llegado a este mundo!

No es sencillo, pero Margaret sabe cómo empezar la conversación con cualquiera de las nuevas visitantes al Centro. Se acerca a Kate con una sonrisa. “¿Sabe que prenda no hay en mi guardarropa? – le pregunta a la mujer - ¡Bufandas! ¡Ni una sola! Hubo un tiempo en que tenía decenas. Ahora ya no las necesito. Ud. tampoco las necesitará, porque…”

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¡Paremos juntas la violencia doméstica! Hablad de “Campo de Amor” a sus conocidas, invitadlas a nuestras sesiones, enviad el enlace a este artículo. ¡Incluso el más pequeño paso de acercamiento a una víctima de la tiranía doméstica puede cambiar su vida! ¡Ayudad a la gente y el Universo os ayudará a vosotras!


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